Durante este fin de semana me he dado a la tarea de dar un seguimiento oportuno a las opiniones vertidas en las redes sociales sobre lo acontecido la tarde del jueves 25 de agosto en Monterrey, Nuevo León. Desde opiniones muy interesantes, hasta aquellos opinólogos de siempre que por leer un encabezado en el periódico creen que ya pueden dar un análisis sociológico sobre un tema determinado.
De lo que si me doy cuenta es del pseudo-análisis que más indignación me causa; “es culpa de todos nosotros”. Si algo es cierto es que lo sucedido en Casino Royale fue un acto vulgar, genocida, enfermo y del cual los autores materiales del hecho, es decir los sicarios que realizaron la acción, son merecedores de los peores castigos que, dentro del marco legal, sean posibles.
No voy a ponerme a discutir si fue culpa del municipio por permitir que el establecimiento funcionara sin las medidas de seguridad mínimas, ni si fue culpa de Santiago Creel por autorizar la actividad de este tipo de giros durante su gestión al Frente de la SEGOB o de que no hubiera ninguna autoridad policial cercana al lugar que se diera cuenta de los hechos, aún en una de las avenidas más importantes de Monterrey. Voy a terminar con el debate de que es mi culpa, de que es tu culpa y la de todos los mexicanos.
No es mi culpa que Felipe Calderón haya sacado al ejército de los cuarteles, ni mandar a una policía federal inepta, corrupta e ineficaz a las calles a combatir vicios de los cuales son parte. No es mi culpa que los gobiernos estatales sean corruptos, obesos e ineficaces y que las policías locales estén coludidas con los criminales. No es mi culpa, por que yo salgo todos los días a trabajar por mi país, por mi gente y por mi pueblo. No es mi culpa que el gobierno federal permita que personajes como Elba Esther Gordillo dirijan la mediocre educación en nuestro país, ni mucho menos que por rapiña política se alíen con ella para ganar una elección. No es mi culpa que Peña Nieto, o Ebrard, o Lujambio la busquen para aliarse y ganar una elección. No es mi culpa que yo, que me manifesté por un fraude electoral evidente en 2006, me hayan tachado de loco y alborotador.
Yo no pedí esta guerra, yo no avalo esta guerra, yo voté y pedí en 2006 un proyecto alternativo, un proyecto de desarrollo, de oportunidades, de modernidad y de cambio estructural en nuestro país. Yo pedí que mis autoridades tuvieran liderazgo, tuvieran un proyecto, nos dieran esperanza de un México mejor. Y cuando salí y me manifesté al lado de millones de personas pues me habían robado ese sueño de un país mejor me tacharon de loco, de alzado y hoy me dicen que además, es culpa tuya, y culpa mía y culpa de todos la violencia sin escrúpulos que se vive en nuestro México.
Más que nunca, hoy me da tristeza mi país, y más la mediocridad de aquellos que creen que cambiarán algo diciendo que es culpa de todos. La única culpa que tenemos es por permitir que el actual gobierno continúe sin una estrategia, que se imponga una táctica de aterrorizar a la población, un estado policial; la desmemoria de nuestra América Latina que hace 30 años estaba inmersa en ese tipo de dictaduras militares, las que como ocurrió hace un par de semanas, entraban en las casas a arrestar, robar y amedrentar sin preguntar, pregúntenle a Don Efraín Bartolomé.
Pero si, lo que más me da tristeza es que me quieran culpar, tan solo por que alguien me robó mi esperanza de un país mejor.
sábado, 27 de agosto de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
Y de mantas hablamos..
A lo largo de este fin de semana largo me dí a la tarea de leer muchas, realmente cientos de opiniones en torno a la manta que el Diputado Fernández Noroña en la red social Twitter. En todos estos comentarios se vertían opiniones en contra y opiniones a favor. No debatiré el punto sobre las acusaciones, graves pero conocidas, que el diputado vertió; pero si entraré en el debate sobre lo que se le acusó después.
El día sábado estuve en una reunión en San Lázaro con Fernández Noroña y simpatizantes, con la sutileza de las palabras que le caracterizan nos dijo que seguiría haciendo este tipo de actos controversiales con la bandera de; corrupto al corrupto, ratero al ratero. Tremendas palabras provenientes de un diputado federal que, con muchos retractores, tiene la posibilidad de llegar a la más alta tribuna de nuestro país y gritar lo que los ciudadanos no podemos hacer en las calles. Durante este tipo de reuniones, las horas pasan y los ciudadanos seguimos hablando sin parar, se nos da un micrófono a aquellos que no podemos verter en los medios lo que pensamos, lo que sentimos sobre la desgracia y los triunfos de este país. Por ello, Noroña nos representa a algunos, a aquellos que no tenemos voz y queremos gritar que este país está mal.
Como académico y como político pienso y es parte de mi opinión que este tipo de acciones no benefician al movimiento Obradorista ni a la izquierda mexicana. Sin embargo, si es una salida para aquellos que lo pensamos y quisiéramos gritarle ratero al ratero y corrupto al corrupto. Las reacciones de los retractores de la izquierda no se hicieron esperar; la hipocresía de aquellos que pedían respeto a la “investidura presidencial” con corta diferencia de cortesanos gritando ¡Viva el Rey!
Siempre se me ha hecho interesante a la hora de dabitis contra detractores de la izquierda en México preguntar 3 cosas del por qué desprecian a Andrés Manuel. Pocos saben contestar, algunos hasta confunden términos básicos como gobierno y Estado; otros solo repiten aquellas palabras de “Obrador es un peligro para México”.
Y así aquellos que no conocen la izquierda y tampoco conocen la derecha debaten con lo que escuchan, sin un análisis profundo de una realidad ideológica en la que se ven envueltos; actitud superestructural dirían los teóricos marxistas. Me considero de izquierda y la defiendo, y la critico cuando se equivoca pero como académico es algo traumático escuchar palabras de aquellos poco interesados en la política cuando critican las cosas sin conocer, amo el debate y es poco común encontrar aquel que debate con argumentos. Hoy por hoy, el problema de nuestro México es que no hay argumentos, en ocasiones ni la izquierda ni la derecha los tiene para explicar determinada situación, aún así siento que las ideologías a favor del bienestar de la gente tienen más argumentos para exigir una mejor sociedad. Como mexicano los invito a defender aquellos derechos que a los líderes que construyeron este país desde su origen les costaron en ocasiones hasta la vida, los invito a no permitir arbitrariedades como coartar la libertad de externar lo que está mal, y menos para aquellos que tienen la oportunidad de estar atrás de un micrófono y poner en debate algo que debería ser tema de importancia nacional y no la causa de la hipocresía a favor de una investidura que no, no existe.
El día sábado estuve en una reunión en San Lázaro con Fernández Noroña y simpatizantes, con la sutileza de las palabras que le caracterizan nos dijo que seguiría haciendo este tipo de actos controversiales con la bandera de; corrupto al corrupto, ratero al ratero. Tremendas palabras provenientes de un diputado federal que, con muchos retractores, tiene la posibilidad de llegar a la más alta tribuna de nuestro país y gritar lo que los ciudadanos no podemos hacer en las calles. Durante este tipo de reuniones, las horas pasan y los ciudadanos seguimos hablando sin parar, se nos da un micrófono a aquellos que no podemos verter en los medios lo que pensamos, lo que sentimos sobre la desgracia y los triunfos de este país. Por ello, Noroña nos representa a algunos, a aquellos que no tenemos voz y queremos gritar que este país está mal.
Como académico y como político pienso y es parte de mi opinión que este tipo de acciones no benefician al movimiento Obradorista ni a la izquierda mexicana. Sin embargo, si es una salida para aquellos que lo pensamos y quisiéramos gritarle ratero al ratero y corrupto al corrupto. Las reacciones de los retractores de la izquierda no se hicieron esperar; la hipocresía de aquellos que pedían respeto a la “investidura presidencial” con corta diferencia de cortesanos gritando ¡Viva el Rey!
Siempre se me ha hecho interesante a la hora de dabitis contra detractores de la izquierda en México preguntar 3 cosas del por qué desprecian a Andrés Manuel. Pocos saben contestar, algunos hasta confunden términos básicos como gobierno y Estado; otros solo repiten aquellas palabras de “Obrador es un peligro para México”.
Y así aquellos que no conocen la izquierda y tampoco conocen la derecha debaten con lo que escuchan, sin un análisis profundo de una realidad ideológica en la que se ven envueltos; actitud superestructural dirían los teóricos marxistas. Me considero de izquierda y la defiendo, y la critico cuando se equivoca pero como académico es algo traumático escuchar palabras de aquellos poco interesados en la política cuando critican las cosas sin conocer, amo el debate y es poco común encontrar aquel que debate con argumentos. Hoy por hoy, el problema de nuestro México es que no hay argumentos, en ocasiones ni la izquierda ni la derecha los tiene para explicar determinada situación, aún así siento que las ideologías a favor del bienestar de la gente tienen más argumentos para exigir una mejor sociedad. Como mexicano los invito a defender aquellos derechos que a los líderes que construyeron este país desde su origen les costaron en ocasiones hasta la vida, los invito a no permitir arbitrariedades como coartar la libertad de externar lo que está mal, y menos para aquellos que tienen la oportunidad de estar atrás de un micrófono y poner en debate algo que debería ser tema de importancia nacional y no la causa de la hipocresía a favor de una investidura que no, no existe.
miércoles, 14 de julio de 2010
Porque los pobres son pobres porque quieren...
Muchas veces escucho ese argumento, el cual en este momento llamaré falaz, de que los pobres son pobres porque quieren. Otro , que criticamos a nuestros gobernantes porque es un reflejo de nosotros mismos, y la corrupción y el debacle de nuestra patria es culpa de nosotros; el pueblo. Decimos, y argumentamos muchas veces que el sistema está bien, que no son los grandes capitales, los intereses individuales, no es la política, no son las empresas, no es un sueldo de 52 pesos diarios, no son los impuestos, no es el FOBAPROA, no es el IVA en 30% para un trabajador, pero tampoco es un pago de 75 pesos anuales de las 500 empresas más importantes de México, no es Slim, no es Claudio X. González, no es Roberto Hernández, no es Carlos Salinas, somos Diana, Anahi, Alan, Areli, Carlos, Napo, Juan, Pedro… somos nosotros, el pueblo. Esos pobres que son pobres porque quieren, hoy se van a Estados Unidos a una tasa de 400,000 mexicanos por año a buscar una oportunidad, a veces trabajando 2 o 3 jornadas diarias para enviar dinero a sus familias, hoy esos pobres que son pobres porque quieren y trabajan como viene viene, o vendiendo discos pirata, o ropa, o accesorios, están ahí porque el 53% de ellos no tiene un empleo (porque el 80% de ellos o fue despedido o ganaba más vendiendo en la calle) y porque ese 53% de ellos no tiene una última opción para sostener a su familia, sino se irían a alguna actividad ilícita. Pero todo esto no tiene nada que ver con que el 70% del gasto público sea utilizado en gasto corriente, esto no tiene nada que ver con que de 1983 a 2007 México haya tenido un crecimiento de 2.5%. Esos 50.6 millones de personas en pobreza en nuestro país están ahí porque les gusta, porque son flojos, porque prefieren pedir limosna, porque si, son ignorantes, porque Jacinta, Teresa y Alberta prefirieron no comprar a ese juez, y esperar 4 años a que por presión internacional y de medios fueran liberadas porque ese flamante Ministerio Público años atrás las acusó de secuestrar a 6, honorables, honestos, y serviles agentes federales. Tampoco tiene la culpa Molinar, ni los Gomez del Campo, ni Bours, ni la SCJN; la tienen los padres de los 49 niños del ABC, porque por ser pobres ( por que quieren ) tuvieron que meter a sus hijos a una guardería del IMSS. Pero si, nosotros tenemos la culpa por no querer pagar el impuesto de la tenencia, no la tiene López Mateos por establecerlo, Díaz Ordaz y Echeverría por continuarlo, y mucho menos Jolopo por legalizarlo; yo la tengo, tu la tienes, nosotros la tenemos por no querer pagar ese impuesto, pues nuestro honorable Estado mexicano podría no tener dinero para pagar las necesarias dietas de nuestros diputados, senadores y secretarios de estado.
Hoy me da tristeza ver a un México semi-destruido, a un Estado débil y que busca su liderazgo por medio de la fuerza, hoy me da tristeza ver la represión, la corrupción, la impunidad, pero me da más tristeza la poca iniciativa de este pueblo de salir de la mediocridad, y me da aún más tristeza aquellos quienes la justifican. Hoy me da tristeza saber de 70 asesinados en un día por una guerra inventada, me da tristeza ver y oír los llantos de un padre y una madre quienes sus hijos fueron asesinados en un “fuego cruzado”, habemos 100 millones de mexicanos que podremos ser daño colateral. Hoy, me da tristeza ver que afuera de la casa de mi vecino, que fue recién electo Presidente Municipal de Tlalnepantla hay un Mustang 2010 flamantemente nuevo. Esos 50 millones de mexicanos que hoy no tienen donde dormir, y tal vez mañana no tengan que comer son unos pedinches, son unos ignorantes, y creen que el Estado les tiene que dar todo, porque es su culpa, no de que los gobernantes quieran que el Estado le de todo a las clases altas. Es nuestra culpa el querer privatizar las ganancias, socializando las pérdidas;no es culpa de las clases altas, de nuestros gobernantes, de los oligarcas que llaman fomento y rescate cuando se les da dinero a ellos, y llaman populismo y demagogia cuando le damos a esos 50 millones de mexicanos. Hoy todo es culpa de nuestro pueblo, desunido, pedinche y que no aprende de su historia, no culpa de nuestro sistema neoliberal, de un sistema económico que es pura y meramente terrorismo de mercado, es nuestra culpa, no la de esos gobernantes, empresarios y políticos que van a foros y hablan de pobreza, pero que nunca enviarán a uno solo de esos 50 millones de mexicanos, porque ellos estarán muy ocupados en vivirla. Hoy solo me cuesta entender como es que México no despierta, creo fervientemente en ayudar a los que no tienen las oportunidades con las que nosotros, por mera suerte, nacimos. Y creo que aquellos que han muerto por sus ideales en este país se revuelcan en su tumba cuando escuchan emanar palabras sin fundamentos justificando la mediocridad. Hoy pienso que aquellos que se preocupan por informarse y opinar, mi más sincera admiración. Aquellos que tienen una convicción y creen defender a su país de la manera que puedan, mi eterno respeto. No es mi interés el conflicto, el debate es mejor, pero el debate empieza cuando se acepta la realidad de que este país no está bien, de que el sistema está mal, las instituciones están mal, y sobre todo de que no es culpa de nosotros, es culpa de la cabeza, pues la cabeza mueve al cuerpo, nosotros el cuerpo no movemos a la cabeza. Hoy, nuestra tarea como jóvenes es despertar, y ayudar a quienes siguen en ese sueño neoliberal, en ese sueño profundo en el que nuestros líderes nos han sedado.
Hoy me da tristeza ver a un México semi-destruido, a un Estado débil y que busca su liderazgo por medio de la fuerza, hoy me da tristeza ver la represión, la corrupción, la impunidad, pero me da más tristeza la poca iniciativa de este pueblo de salir de la mediocridad, y me da aún más tristeza aquellos quienes la justifican. Hoy me da tristeza saber de 70 asesinados en un día por una guerra inventada, me da tristeza ver y oír los llantos de un padre y una madre quienes sus hijos fueron asesinados en un “fuego cruzado”, habemos 100 millones de mexicanos que podremos ser daño colateral. Hoy, me da tristeza ver que afuera de la casa de mi vecino, que fue recién electo Presidente Municipal de Tlalnepantla hay un Mustang 2010 flamantemente nuevo. Esos 50 millones de mexicanos que hoy no tienen donde dormir, y tal vez mañana no tengan que comer son unos pedinches, son unos ignorantes, y creen que el Estado les tiene que dar todo, porque es su culpa, no de que los gobernantes quieran que el Estado le de todo a las clases altas. Es nuestra culpa el querer privatizar las ganancias, socializando las pérdidas;no es culpa de las clases altas, de nuestros gobernantes, de los oligarcas que llaman fomento y rescate cuando se les da dinero a ellos, y llaman populismo y demagogia cuando le damos a esos 50 millones de mexicanos. Hoy todo es culpa de nuestro pueblo, desunido, pedinche y que no aprende de su historia, no culpa de nuestro sistema neoliberal, de un sistema económico que es pura y meramente terrorismo de mercado, es nuestra culpa, no la de esos gobernantes, empresarios y políticos que van a foros y hablan de pobreza, pero que nunca enviarán a uno solo de esos 50 millones de mexicanos, porque ellos estarán muy ocupados en vivirla. Hoy solo me cuesta entender como es que México no despierta, creo fervientemente en ayudar a los que no tienen las oportunidades con las que nosotros, por mera suerte, nacimos. Y creo que aquellos que han muerto por sus ideales en este país se revuelcan en su tumba cuando escuchan emanar palabras sin fundamentos justificando la mediocridad. Hoy pienso que aquellos que se preocupan por informarse y opinar, mi más sincera admiración. Aquellos que tienen una convicción y creen defender a su país de la manera que puedan, mi eterno respeto. No es mi interés el conflicto, el debate es mejor, pero el debate empieza cuando se acepta la realidad de que este país no está bien, de que el sistema está mal, las instituciones están mal, y sobre todo de que no es culpa de nosotros, es culpa de la cabeza, pues la cabeza mueve al cuerpo, nosotros el cuerpo no movemos a la cabeza. Hoy, nuestra tarea como jóvenes es despertar, y ayudar a quienes siguen en ese sueño neoliberal, en ese sueño profundo en el que nuestros líderes nos han sedado.
martes, 15 de junio de 2010
México; despierta.
Esta entrada es una respuesta a un comentario de mi camarada y amigo el buen Napococo en su blog, 100% recomendable: "La decepción de ser mexicano" http://discursopraxis.blogspot.com/2010/06/la-decepcion-de-ser-mexicano.html
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Me molesta el sentimiento de sentirnos mexicanos el día que juega la selección, el 15 de septiembre y el 16, y los otros días del año someternos a un sistema corrupto, que nos obliga a entrar en el, a ser observadores de una realidad mexicana a la cual estamos acostumbrados y preferimos no intervenir en ella. Efectivamente, observamos esta realidad de la que hablas y nos sentimos humillados, lastimados por una historia mexicana que nos ha mostrado sus fracasos, gobernantes que creemos deben estar ahí porque son de una clase "diferente", oligarca con los que no debemos meternos porque afectarían nuestra propia vida, y mejor decidimos dejarlos ahi sin que a nosotros nos afecte, sin aceptar la realidad de que nuestras vidas siempre estarán supeditadas a sus intereses. Creemos que las decisiones políticas de nuestro país no nos afectan, nadie recuerda los miles de pesos que todos debemos al FOBAPROA, el petróleo que hemos perdido, nuestro patrimonio vendido a extranjeros, nuestra dependencia económica, el campo y la industria nacional muertas, y hoy a nadie le interesa. el individualismo del mexicano promedio ha permeado tanto las vidas de las últimas generaciones que no nos importa si los demás están mal, mientras yo esté bien. Hemos perdido el sentido de colectividad, el sentido de identidad al decir soy mexicano y me siento orgulloso de serlo, simple y sencillamente porque no tenemos nada de que estar orgullosos. Me enferma cuando escucho hablar a la gente de que para empezar necesitamos cambiar nosotros y trabajar nosotros, mentira... las bases estan aplastadas por las grandes botas oligarcas de la industria, los políticos, el sistema. Si no se cambia la cabeza, el cuerpo no se puede mover, no podemos empezar nosotros porque el propio sistema lo impide, por ello debemos cambiar al sistema. Tal vez algunos no hemos perdido el sentido de indignación, pero si hemos perdido el sentido de lucha, el sentido de unión y el sentido de liderazgo de salir a la calle y decir YA BASTA, no caminar por reforma como en las marchas "por la paz" organizadas por la misma oligarquía para creer que cambia algo, o iniciativas papuperrimas que no cambiarán nada en el país, pero si salir al campo, a la sierra, a las montañas y defender los legitimos intereses del pueblo, exigir que este país cambie, falta un liderazgo que nos haga despertar y que sepa luchar contra los intereses de la oligarquía; para muchos ese liderazgo fue Andrés Manuel, pero el no supo luchar contra la oligarquía y fue destruido. Nosotros, los jóvenes seremos los encargados de verdaderamente llevar a feliz término esa gran obra de transformación que este país necesita, y solo lo haremos si hacemos esa verdadera revolución, de consciencias y de pensamientos, de que este país está mal, tiene un problema y que no es nuestra culpa, no es porque yo tiré ayer la basura en un lugar indebido, sino es porque el Director de desarrollo urbano prefirio llevarse 150 mil pesos más a su bolsa y no poner botes de basura en donde se debía, porque el presidente municipal llevó otro pedazo para su partido, pues había elecciones estatales ese mes.. hoy, tenemos la consigna de hacer que este país despierte, que dejemos de "buscar culpables" y encontrarlos en nosotros mismos, porque eso nos quieren hacer creer; es el tiempo de encontrar y apuntar con un dedo a los verdaderos culpables, que están allá arriba, a aquellos que hoy nos quieren hacer que es nuestra culpa mientras se siguen enriqueciendo a nuestras espaldas, a espaldas de esta gran nación, de este pueblo que hoy necesita despertar.
MÉXICO: ¡DESPIERTA!
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Me molesta el sentimiento de sentirnos mexicanos el día que juega la selección, el 15 de septiembre y el 16, y los otros días del año someternos a un sistema corrupto, que nos obliga a entrar en el, a ser observadores de una realidad mexicana a la cual estamos acostumbrados y preferimos no intervenir en ella. Efectivamente, observamos esta realidad de la que hablas y nos sentimos humillados, lastimados por una historia mexicana que nos ha mostrado sus fracasos, gobernantes que creemos deben estar ahí porque son de una clase "diferente", oligarca con los que no debemos meternos porque afectarían nuestra propia vida, y mejor decidimos dejarlos ahi sin que a nosotros nos afecte, sin aceptar la realidad de que nuestras vidas siempre estarán supeditadas a sus intereses. Creemos que las decisiones políticas de nuestro país no nos afectan, nadie recuerda los miles de pesos que todos debemos al FOBAPROA, el petróleo que hemos perdido, nuestro patrimonio vendido a extranjeros, nuestra dependencia económica, el campo y la industria nacional muertas, y hoy a nadie le interesa. el individualismo del mexicano promedio ha permeado tanto las vidas de las últimas generaciones que no nos importa si los demás están mal, mientras yo esté bien. Hemos perdido el sentido de colectividad, el sentido de identidad al decir soy mexicano y me siento orgulloso de serlo, simple y sencillamente porque no tenemos nada de que estar orgullosos. Me enferma cuando escucho hablar a la gente de que para empezar necesitamos cambiar nosotros y trabajar nosotros, mentira... las bases estan aplastadas por las grandes botas oligarcas de la industria, los políticos, el sistema. Si no se cambia la cabeza, el cuerpo no se puede mover, no podemos empezar nosotros porque el propio sistema lo impide, por ello debemos cambiar al sistema. Tal vez algunos no hemos perdido el sentido de indignación, pero si hemos perdido el sentido de lucha, el sentido de unión y el sentido de liderazgo de salir a la calle y decir YA BASTA, no caminar por reforma como en las marchas "por la paz" organizadas por la misma oligarquía para creer que cambia algo, o iniciativas papuperrimas que no cambiarán nada en el país, pero si salir al campo, a la sierra, a las montañas y defender los legitimos intereses del pueblo, exigir que este país cambie, falta un liderazgo que nos haga despertar y que sepa luchar contra los intereses de la oligarquía; para muchos ese liderazgo fue Andrés Manuel, pero el no supo luchar contra la oligarquía y fue destruido. Nosotros, los jóvenes seremos los encargados de verdaderamente llevar a feliz término esa gran obra de transformación que este país necesita, y solo lo haremos si hacemos esa verdadera revolución, de consciencias y de pensamientos, de que este país está mal, tiene un problema y que no es nuestra culpa, no es porque yo tiré ayer la basura en un lugar indebido, sino es porque el Director de desarrollo urbano prefirio llevarse 150 mil pesos más a su bolsa y no poner botes de basura en donde se debía, porque el presidente municipal llevó otro pedazo para su partido, pues había elecciones estatales ese mes.. hoy, tenemos la consigna de hacer que este país despierte, que dejemos de "buscar culpables" y encontrarlos en nosotros mismos, porque eso nos quieren hacer creer; es el tiempo de encontrar y apuntar con un dedo a los verdaderos culpables, que están allá arriba, a aquellos que hoy nos quieren hacer que es nuestra culpa mientras se siguen enriqueciendo a nuestras espaldas, a espaldas de esta gran nación, de este pueblo que hoy necesita despertar.
MÉXICO: ¡DESPIERTA!
martes, 30 de marzo de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
lunes, 9 de noviembre de 2009
La soledad soy yo...
La soledad es una ingrata a la que se le va
agarrando el gusto con un alto riesgo de quedar
completamente enamorado de ella.
La soledad es un hotel que no es de nadie, una
cama que no es mía, es despertarme a las 3 de la
mañana y no saber donde esta el baño… la soledad soy yo.
La soledad es la gota de agua de la llave del baño
que dejaste prendida y que no quieres apagar por no sentirte solo.
La soledad es como un suplicio ingenioso de la
naturaleza que hace que nos encontremos con
nosotros mismo para poder valorar a los demás.
La soledad es un espejo que no miente.
La soledad es ese montón de sonidos que no
escucha nadie pero hacen demasiado ruido.
La soledad soy yo en compañía del pasado.
La soledad es un beso que se desperdicia en la almohada, es ver la sombra y la silueta de
alguien que ya no esta.
La soledad es una malvada insoportable y maravillosa que me gusta, no se bien por que.
La soledad es entender por fin que no hay mejor compañía que la soledad.
Es el velorio de un día que se fue, es dejar de de estar haciendo nada, prepararte,
vestirte, abrir la puerta, salir, para seguir haciendo lo mismo.
La soledad es la compañera, la del miedo, la de los futuros inciertos,
la del camino, la búsqueda.
agarrando el gusto con un alto riesgo de quedar
completamente enamorado de ella.
La soledad es un hotel que no es de nadie, una
cama que no es mía, es despertarme a las 3 de la
mañana y no saber donde esta el baño… la soledad soy yo.
La soledad es la gota de agua de la llave del baño
que dejaste prendida y que no quieres apagar por no sentirte solo.
La soledad es como un suplicio ingenioso de la
naturaleza que hace que nos encontremos con
nosotros mismo para poder valorar a los demás.
La soledad es un espejo que no miente.
La soledad es ese montón de sonidos que no
escucha nadie pero hacen demasiado ruido.
La soledad soy yo en compañía del pasado.
La soledad es un beso que se desperdicia en la almohada, es ver la sombra y la silueta de
alguien que ya no esta.
La soledad es una malvada insoportable y maravillosa que me gusta, no se bien por que.
La soledad es entender por fin que no hay mejor compañía que la soledad.
Es el velorio de un día que se fue, es dejar de de estar haciendo nada, prepararte,
vestirte, abrir la puerta, salir, para seguir haciendo lo mismo.
La soledad es la compañera, la del miedo, la de los futuros inciertos,
la del camino, la búsqueda.
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