miércoles, 14 de julio de 2010

Porque los pobres son pobres porque quieren...

Muchas veces escucho ese argumento, el cual en este momento llamaré falaz, de que los pobres son pobres porque quieren. Otro , que criticamos a nuestros gobernantes porque es un reflejo de nosotros mismos, y la corrupción y el debacle de nuestra patria es culpa de nosotros; el pueblo. Decimos, y argumentamos muchas veces que el sistema está bien, que no son los grandes capitales, los intereses individuales, no es la política, no son las empresas, no es un sueldo de 52 pesos diarios, no son los impuestos, no es el FOBAPROA, no es el IVA en 30% para un trabajador, pero tampoco es un pago de 75 pesos anuales de las 500 empresas más importantes de México, no es Slim, no es Claudio X. González, no es Roberto Hernández, no es Carlos Salinas, somos Diana, Anahi, Alan, Areli, Carlos, Napo, Juan, Pedro… somos nosotros, el pueblo. Esos pobres que son pobres porque quieren, hoy se van a Estados Unidos a una tasa de 400,000 mexicanos por año a buscar una oportunidad, a veces trabajando 2 o 3 jornadas diarias para enviar dinero a sus familias, hoy esos pobres que son pobres porque quieren y trabajan como viene viene, o vendiendo discos pirata, o ropa, o accesorios, están ahí porque el 53% de ellos no tiene un empleo (porque el 80% de ellos o fue despedido o ganaba más vendiendo en la calle) y porque ese 53% de ellos no tiene una última opción para sostener a su familia, sino se irían a alguna actividad ilícita. Pero todo esto no tiene nada que ver con que el 70% del gasto público sea utilizado en gasto corriente, esto no tiene nada que ver con que de 1983 a 2007 México haya tenido un crecimiento de 2.5%. Esos 50.6 millones de personas en pobreza en nuestro país están ahí porque les gusta, porque son flojos, porque prefieren pedir limosna, porque si, son ignorantes, porque Jacinta, Teresa y Alberta prefirieron no comprar a ese juez, y esperar 4 años a que por presión internacional y de medios fueran liberadas porque ese flamante Ministerio Público años atrás las acusó de secuestrar a 6, honorables, honestos, y serviles agentes federales. Tampoco tiene la culpa Molinar, ni los Gomez del Campo, ni Bours, ni la SCJN; la tienen los padres de los 49 niños del ABC, porque por ser pobres ( por que quieren ) tuvieron que meter a sus hijos a una guardería del IMSS. Pero si, nosotros tenemos la culpa por no querer pagar el impuesto de la tenencia, no la tiene López Mateos por establecerlo, Díaz Ordaz y Echeverría por continuarlo, y mucho menos Jolopo por legalizarlo; yo la tengo, tu la tienes, nosotros la tenemos por no querer pagar ese impuesto, pues nuestro honorable Estado mexicano podría no tener dinero para pagar las necesarias dietas de nuestros diputados, senadores y secretarios de estado.

Hoy me da tristeza ver a un México semi-destruido, a un Estado débil y que busca su liderazgo por medio de la fuerza, hoy me da tristeza ver la represión, la corrupción, la impunidad, pero me da más tristeza la poca iniciativa de este pueblo de salir de la mediocridad, y me da aún más tristeza aquellos quienes la justifican. Hoy me da tristeza saber de 70 asesinados en un día por una guerra inventada, me da tristeza ver y oír los llantos de un padre y una madre quienes sus hijos fueron asesinados en un “fuego cruzado”, habemos 100 millones de mexicanos que podremos ser daño colateral. Hoy, me da tristeza ver que afuera de la casa de mi vecino, que fue recién electo Presidente Municipal de Tlalnepantla hay un Mustang 2010 flamantemente nuevo. Esos 50 millones de mexicanos que hoy no tienen donde dormir, y tal vez mañana no tengan que comer son unos pedinches, son unos ignorantes, y creen que el Estado les tiene que dar todo, porque es su culpa, no de que los gobernantes quieran que el Estado le de todo a las clases altas. Es nuestra culpa el querer privatizar las ganancias, socializando las pérdidas;no es culpa de las clases altas, de nuestros gobernantes, de los oligarcas que llaman fomento y rescate cuando se les da dinero a ellos, y llaman populismo y demagogia cuando le damos a esos 50 millones de mexicanos. Hoy todo es culpa de nuestro pueblo, desunido, pedinche y que no aprende de su historia, no culpa de nuestro sistema neoliberal, de un sistema económico que es pura y meramente terrorismo de mercado, es nuestra culpa, no la de esos gobernantes, empresarios y políticos que van a foros y hablan de pobreza, pero que nunca enviarán a uno solo de esos 50 millones de mexicanos, porque ellos estarán muy ocupados en vivirla. Hoy solo me cuesta entender como es que México no despierta, creo fervientemente en ayudar a los que no tienen las oportunidades con las que nosotros, por mera suerte, nacimos. Y creo que aquellos que han muerto por sus ideales en este país se revuelcan en su tumba cuando escuchan emanar palabras sin fundamentos justificando la mediocridad. Hoy pienso que aquellos que se preocupan por informarse y opinar, mi más sincera admiración. Aquellos que tienen una convicción y creen defender a su país de la manera que puedan, mi eterno respeto. No es mi interés el conflicto, el debate es mejor, pero el debate empieza cuando se acepta la realidad de que este país no está bien, de que el sistema está mal, las instituciones están mal, y sobre todo de que no es culpa de nosotros, es culpa de la cabeza, pues la cabeza mueve al cuerpo, nosotros el cuerpo no movemos a la cabeza. Hoy, nuestra tarea como jóvenes es despertar, y ayudar a quienes siguen en ese sueño neoliberal, en ese sueño profundo en el que nuestros líderes nos han sedado.