A lo largo de este fin de semana largo me dí a la tarea de leer muchas, realmente cientos de opiniones en torno a la manta que el Diputado Fernández Noroña en la red social Twitter. En todos estos comentarios se vertían opiniones en contra y opiniones a favor. No debatiré el punto sobre las acusaciones, graves pero conocidas, que el diputado vertió; pero si entraré en el debate sobre lo que se le acusó después.
El día sábado estuve en una reunión en San Lázaro con Fernández Noroña y simpatizantes, con la sutileza de las palabras que le caracterizan nos dijo que seguiría haciendo este tipo de actos controversiales con la bandera de; corrupto al corrupto, ratero al ratero. Tremendas palabras provenientes de un diputado federal que, con muchos retractores, tiene la posibilidad de llegar a la más alta tribuna de nuestro país y gritar lo que los ciudadanos no podemos hacer en las calles. Durante este tipo de reuniones, las horas pasan y los ciudadanos seguimos hablando sin parar, se nos da un micrófono a aquellos que no podemos verter en los medios lo que pensamos, lo que sentimos sobre la desgracia y los triunfos de este país. Por ello, Noroña nos representa a algunos, a aquellos que no tenemos voz y queremos gritar que este país está mal.
Como académico y como político pienso y es parte de mi opinión que este tipo de acciones no benefician al movimiento Obradorista ni a la izquierda mexicana. Sin embargo, si es una salida para aquellos que lo pensamos y quisiéramos gritarle ratero al ratero y corrupto al corrupto. Las reacciones de los retractores de la izquierda no se hicieron esperar; la hipocresía de aquellos que pedían respeto a la “investidura presidencial” con corta diferencia de cortesanos gritando ¡Viva el Rey!
Siempre se me ha hecho interesante a la hora de dabitis contra detractores de la izquierda en México preguntar 3 cosas del por qué desprecian a Andrés Manuel. Pocos saben contestar, algunos hasta confunden términos básicos como gobierno y Estado; otros solo repiten aquellas palabras de “Obrador es un peligro para México”.
Y así aquellos que no conocen la izquierda y tampoco conocen la derecha debaten con lo que escuchan, sin un análisis profundo de una realidad ideológica en la que se ven envueltos; actitud superestructural dirían los teóricos marxistas. Me considero de izquierda y la defiendo, y la critico cuando se equivoca pero como académico es algo traumático escuchar palabras de aquellos poco interesados en la política cuando critican las cosas sin conocer, amo el debate y es poco común encontrar aquel que debate con argumentos. Hoy por hoy, el problema de nuestro México es que no hay argumentos, en ocasiones ni la izquierda ni la derecha los tiene para explicar determinada situación, aún así siento que las ideologías a favor del bienestar de la gente tienen más argumentos para exigir una mejor sociedad. Como mexicano los invito a defender aquellos derechos que a los líderes que construyeron este país desde su origen les costaron en ocasiones hasta la vida, los invito a no permitir arbitrariedades como coartar la libertad de externar lo que está mal, y menos para aquellos que tienen la oportunidad de estar atrás de un micrófono y poner en debate algo que debería ser tema de importancia nacional y no la causa de la hipocresía a favor de una investidura que no, no existe.
lunes, 7 de febrero de 2011
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