martes, 15 de junio de 2010

México; despierta.

Esta entrada es una respuesta a un comentario de mi camarada y amigo el buen Napococo en su blog, 100% recomendable: "La decepción de ser mexicano" http://discursopraxis.blogspot.com/2010/06/la-decepcion-de-ser-mexicano.html



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Me molesta el sentimiento de sentirnos mexicanos el día que juega la selección, el 15 de septiembre y el 16, y los otros días del año someternos a un sistema corrupto, que nos obliga a entrar en el, a ser observadores de una realidad mexicana a la cual estamos acostumbrados y preferimos no intervenir en ella. Efectivamente, observamos esta realidad de la que hablas y nos sentimos humillados, lastimados por una historia mexicana que nos ha mostrado sus fracasos, gobernantes que creemos deben estar ahí porque son de una clase "diferente", oligarca con los que no debemos meternos porque afectarían nuestra propia vida, y mejor decidimos dejarlos ahi sin que a nosotros nos afecte, sin aceptar la realidad de que nuestras vidas siempre estarán supeditadas a sus intereses. Creemos que las decisiones políticas de nuestro país no nos afectan, nadie recuerda los miles de pesos que todos debemos al FOBAPROA, el petróleo que hemos perdido, nuestro patrimonio vendido a extranjeros, nuestra dependencia económica, el campo y la industria nacional muertas, y hoy a nadie le interesa. el individualismo del mexicano promedio ha permeado tanto las vidas de las últimas generaciones que no nos importa si los demás están mal, mientras yo esté bien. Hemos perdido el sentido de colectividad, el sentido de identidad al decir soy mexicano y me siento orgulloso de serlo, simple y sencillamente porque no tenemos nada de que estar orgullosos. Me enferma cuando escucho hablar a la gente de que para empezar necesitamos cambiar nosotros y trabajar nosotros, mentira... las bases estan aplastadas por las grandes botas oligarcas de la industria, los políticos, el sistema. Si no se cambia la cabeza, el cuerpo no se puede mover, no podemos empezar nosotros porque el propio sistema lo impide, por ello debemos cambiar al sistema. Tal vez algunos no hemos perdido el sentido de indignación, pero si hemos perdido el sentido de lucha, el sentido de unión y el sentido de liderazgo de salir a la calle y decir YA BASTA, no caminar por reforma como en las marchas "por la paz" organizadas por la misma oligarquía para creer que cambia algo, o iniciativas papuperrimas que no cambiarán nada en el país, pero si salir al campo, a la sierra, a las montañas y defender los legitimos intereses del pueblo, exigir que este país cambie, falta un liderazgo que nos haga despertar y que sepa luchar contra los intereses de la oligarquía; para muchos ese liderazgo fue Andrés Manuel, pero el no supo luchar contra la oligarquía y fue destruido. Nosotros, los jóvenes seremos los encargados de verdaderamente llevar a feliz término esa gran obra de transformación que este país necesita, y solo lo haremos si hacemos esa verdadera revolución, de consciencias y de pensamientos, de que este país está mal, tiene un problema y que no es nuestra culpa, no es porque yo tiré ayer la basura en un lugar indebido, sino es porque el Director de desarrollo urbano prefirio llevarse 150 mil pesos más a su bolsa y no poner botes de basura en donde se debía, porque el presidente municipal llevó otro pedazo para su partido, pues había elecciones estatales ese mes.. hoy, tenemos la consigna de hacer que este país despierte, que dejemos de "buscar culpables" y encontrarlos en nosotros mismos, porque eso nos quieren hacer creer; es el tiempo de encontrar y apuntar con un dedo a los verdaderos culpables, que están allá arriba, a aquellos que hoy nos quieren hacer que es nuestra culpa mientras se siguen enriqueciendo a nuestras espaldas, a espaldas de esta gran nación, de este pueblo que hoy necesita despertar.

MÉXICO: ¡DESPIERTA!